espiritu

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recorriendo las huellas



La noche iluminada por la luna llena, grande como nunca le he visto y a su alrededor las estrellas grandes pero desde aquí son pequeñas, mientras miro la luna pienso en descansar la mente dejarla en blanco como la luna, pero es difícil puesto que solo se vienen recuerdos y las imágenes de rostros que han estado a mi alrededor pero sus cuerpos ya no están pisando las tierras de este mundo, se han ido no se para donde o con quien estén, solo sé que descansan eternamente y viajan por un mundo desconocido, sin embargo aun viven en cada uno de nuestros recuerdos; ahora no solo los que se fueron dejaron recuerdos, también están los que aun viven y están dejando una huella en este mundo, solo seria pensar como iniciaron sus huellas y como han vivido en un país que ha cambiado; pero para algunos no ha avanzado o no han mirado hacia atrás para saber cómo eran las costumbres y las luchas por sobrevivir.


Mirando la luna y algunas fotos que están guardados en aparatos diminutos; que hoy en día se encuentra a la vuelta de la esquina y pueden estar presentes en los objetos personales, es parte de lo que ha hecho la humanidad a partir de sus conocimientos, facilitándonos una tecnología que brinda algunas comodidades para algunos, pero que nos pueden llegar a destruir entre nosotros mismos. Las fotos muestran un lugar de Colombia, con la majestuosidad del verde que pinta las montañas cubiertas por los árboles confundiéndose entre el inmenso azul claro y los algodones blancos, brindado una tranquilidad a la mente, así volando como las aves de un lugar a otro, y otras fotos donde la noche se ve como nunca en medio de la oscuridad la luna es diferente su color no es el mismo, está vestida de un suave naranja, en medio del silencio unos pocos sonidos van tocando la melodía de la noche, y una voz de lejos dice "lo bueno es observar y escuchar la vida de un lugar, y no sepultarlo en el olvido".


Se vienen recuerdos cuando sentados en la cocina la abuela hablaba de las diferentes situaciones que se viven día a día en el campo, y mira su cocina con lavaplatos, una estufa de dos puestos con cilindro de gas y otra donde la leña arde para calentar las ollas que tienen las delicias de la comida natural es decir, sin la concentración de los químicos, como en su rostro acabado y la mirada de esperanza cuentan sus días con si hubieran sido ayer, pero que realmente son en la época de finales de los 50, y el convivir en medio de la naturaleza y los recursos que ella proporciona para vivir; allí en un rincón de Santander, donde las casas eran de bareque y algunos palos de madera, y la paja de caña, solo se tenía una piecita y la cocina con su fogón  en el piso, trayendo la leña gruesa o los  chamizos para prender más rápido el fogón, así iban transcurriendo todos  los días…aquellos días con difícil acceso a la educación, las peleas por política, el azadón, las ferias, todas estas costumbres han ido cambiado pero en el fondo van dejando una huella en las generaciones con sus historias y hechos.

Huellas de objetos que aun están presentes y se caen poco a poco, y pensar que ahora son solo recuerdos para algunos y otros es hacer volar la imaginación sobre aquellos instantes, que en el fondo son parte del espirito, de una vida que crece cada día, pero hay que descansar y cerras los ojos, dejando que el anochecer se confunda en medio del amanecer.

Es un nuevo día, una huella más  y una  historia más por contar y construir, siguiendo con cada unos de los cambios que se han dado tras las generaciones, y observar las fotos, y recordar  los amigos, la familia y los lugares más encantadores, como los salones solo eran de un solo curso con su uniforme de diario o la sudadera para educación física, y los cuadernos para cada materia, los profesores que no castigaban, y las jornadas no eran de todo el día, ni mucho menos llegar a trabajar sino era llegar a hacer las tareas. Y las escuelas son grandes, cerradas una  estructura en concreto, sin tener la oportunidad de campos abiertos al aire libre, como con el tiempo la tecnología le va dando un rumbo drástico, el acceso a la información televisión, radio e internet son aprovechados por la humanidad que antes no gozaban como aquellas series de televisión de las tortugas ninja, los pawer ranger, son parte de la vida.
 

Hay  fotos que recuerdan momentos compartidos con la familia,  fiesta donde los  niños y los adultos bailando, al son de un merengue, o tropical, o salsa y el vallenato son géneros de música que han ido surgido, y son parte de las risas a pensar de acompañarlas  con unas cuantas  cervezas.

Pero en la vida existen momentos tristes que llenan de nostalgia, al saber que las personas que quieres ya no están presentes son cuerpos porque sus palabras no quedaron en el aire, y al escuchar sobre ellas en los ojos llueven gotas de tristeza, pero que la vez  es imaginar estar al  lado de esa persona y en aquel  lugar que cada año voy a visitar.

Al ver el atardecer de ver como cae el sol de fondo escucho la música, de rock en español, un computador al frente, juegos, edificios de diferentes tamaños, medios de transporte, la universidad y los diferentes recursos que nos brindad la construcción de conocimientos como intelectuales que nos permitan ir formando nuestros hábitos y costumbre, y ante todo la formación personal, son aspectos que la ciudad generan, pero que con el tiempo también van hacer recuerdos que no se deben desvanecer  y deben ser trasmitidas y no  perder nuestras raíz, sin importar de donde vengamos o quiénes somos solo es dejar una huella en el país y saber que esas huellas nos llevaran a ir construyendo un país o mejor un lugar de este para sentirnos orgullosos de nuestra cultura.


fotos tomadas de Ximena Ortiz 

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